Loto marsannay posts

Rodolfo de Armas Loto fl
126 months ago
Hector Estrada Loto ct
126 months ago
Techmeme "The government views this as a revenue enhancing measure because it wants to channel gamblers to its own Espacejeux, the Loto-Quebec run online gaming site. A November 2014 report found that Espacejeux was not meeting revenue targets since people we Read more ... re using other sites. It believes that the website blocking will increase government revenues by $13.5 million in 2016-17 and $27 million per year thereafter."
Quebec to block gambling and gaming sites to boost revenues for its own gaming site Espacejeux
Michael Geist Blog
Quebec Takes on the Internet: Government Announces Plans to Require Website Blocking & Studies New Internet Access Tax
132 months ago
Ignacio Garduna Me hallo en el infierno, no me preguntéis como he llegado hasta aquí, simplemente habré cometidos méritos suficientes. Respiro vicio y lujuria: no me disgusta; gula y pereza: tampoco. Pero desengañémonos siento miedo. Un escalofrío recorre mi Read more ... sistema nervioso, presiento que aquí encontraré maldad, ira, avaricia, egoísmo... pensándolo bien no se diferenciará mucho al mundo terrenal. Un letrero en llamas me indica donde estoy. Bienvenido al infierno dice, debajo se puede leer una rotunda leyenda, donde la ironía del saludo inicial se transforma en pesadilla «quienes entráis aquí abandonad toda esperanza». La oscuridad reina en este lugar, al final de un túnel, entre tinieblas, vislumbro una luz. Percibo una extraña atracción hacia ella. Me acerco temeroso, paso a paso, hechizado por su embrujo. Ya en su cercanía, distingo la figura de un hombre rodeado por un aura azulada espectacular. Vestido con túnica blanca permanece sentado sobre una roca en posición de loto. Su largo pelo lacio, su rostro con ojos tristes y profundos, unidos a su espesa barba desaliñada rememoran en mi mente el recuerdo de Jesús. Debe ser él. La paz que desprende este ser se contagia en el ambiente en forma de luz, la cual, le rodea, acariciándole desde los pies hasta la cabeza. Supongo que es el hijo de dios cuya misión aquí será controlar a los pecadores. Su sobria presencia me cohíbe. Esta timidez ocasiona que mi boca no pueda articular palabra alguna. Él rompe el silencio: Te puedes apartar, me estropeas la vista dice mientras indica con la mano que me mueva. ¡Qué vista!, si aquí no se ve nada. Este comentario descortés, fuera de lugar, acentúa mi inseguridad. Yo soy nuevo aquí y no sé muy bien como actuar; lo único que necesito es comprensión y ayuda. Pero... ¿eres tonto o sordo? reitera el hombre con malos modales. La pregunta desencadena mi enfado, no obstante, como no deseo problemas ya el primer día, respondo con voz tenue y angustiada: Perdone y me aparto. Esto es entrar en el infierno con el pie izquierdo. Primero no sé que hago aquí, ¿me habré muerto? no lo recuerdo, perdido y encima yo ateo de toda la vida me encuentro a Jesús y para más ‘INRI’ recela de mi presencia. Tengo que reaccionar rápido y no se me ocurre otra estupidez que decir: Debe existir un error Sr. Jesús, no recuerdo haberme muerto. Imprevisible, mi acompañante me mira fijamente a los ojos y rompe a reír. No es una risa fugaz sino una carcajada estridente cuyo eco se expande a través de todo el lugar. Aquí cabe reseñar que la acústica del infierno se asimila mucho a la de los grandes monasterios y catedrales. Un sonido que te envuelve y se escucha por todos los lados, quizás porque son sucursales del infierno en la tierra. Yo, poseedor de risa fácil, rápido me contagio. Una situación bastante surrealista, Jesús y yo desternillados de risa y no sé por qué. El instante me otorga algo de valor e impulsado por mi nueva confianza me acerco aún más. Entonces su curtido rostro y su pelo canoso me descubren su edad avanzada y lo que antes me pareció una túnica blanca se convierte en harapos desgarrados. De repente, el viejo para de reírse y yo, por consiguiente, hago lo mismo. Clava su mirada en mis desorientados ojos y con expresión amenazante dice: No soy Jesús. ¡Que alivio!, me siento liberado y respondo con rapidez. ¿Y quién eres? Soy Diógenes de Sinope, alias ‘El Perro’, cínico de profesión y por convicción. Me llena de ilusión conocer a Diógenes, un personaje que siempre me ha resultado muy interesante. Un provocador, trasgresor, mordaz ante los convencionalismos culturales; realmente atractivo. No imagino qué obras le han traído al infierno. Me dirijo a él educadamente: Me sorprende su presencia aquí Diógenes. ¿Qué parte de su leyenda me llegó distorsionada para que haya dado con sus huesos en este triste lugar? El anciano me observa de arriba abajo y tras una breve meditación contesta: Nada es lo que parece. Típica frase que suena bien pero cuyo significado es demasiado ambiguo. Parece ser que me enfrento a un hombre de pocas palabras, aun así insisto: ¿Podría ser un poco más concreto? A lo que Diógenes resignado aclara con aspereza: Morí, morí y bien muerto. Un duro invierno me congelé de frío dentro de mi tonel. Mi cuerpo fue devorado por perros, hecho que me halaga y me hizo sentir útil. Mi teoría feliz de que mientras hay muerte hay esperanza se trunco porque al parecer mi alma no era comestible y aparecí en una explanada inmensa. Un mensaje esculpido en un arco me anunció la llegada al cielo. San Pedro me saludó amablemente: «Bienvenido Diógenes, se acabó tu calvario», dijo mientras me daba un aguinaldo con el que obsequian a todos los recién muertos: unas alas, bastante cursis por cierto. Todo tipo de animales moraban en el paraíso, lagos gigantes descansaban bajo grandes montañas, donde quiera que mi vista se dirigiese observaba belleza: floridos bosques, amplios jardines con un manto verde que desprendía aromas maravillosos, y pocos hombres... la boca de Diógenes esboza una ligera sonrisa, se queda reflexionando unos segundos y prosigue: Seré conciso, el comentario de San Pedro ‘se acabó tu calvario’ no me gustó. Si yo elegí una vida austera no es por el miedo al más allá. ¿Por qué juzgar cuando no es necesario?, en la tierra las personas opinaban sobre mi sin conocerme; te mueres, llegas al cielo y... pasó usted la prueba, bienvenido al cielo. Como si fuese un concurso. El anciano respira profundo, buscando aire puro en este ambiente putrefacto y continúa: Desde el primer momento supe que no iba a encajar en el cielo, así que atajé el futuro problema a tiempo. Yo soy un asceta, en mi filosofía de muerte no entran los lujos ni los placeres, lo único que necesito es que me dejen en paz: la tranquilidad, cabizbajo continúa. Estaba ya harto de enseñar y predicar el camino, de criticar a la desmesurada sociedad. Por eso, pensé que el mejor sitio para vivir la muerte sería el purgatorio. Desde entonces, paso mis días reflexionando en paz, en silencio, buscándome interiormente. Investiga en lo más profundo de tu ser y hallarás la verdad, lo malo es que no te va a gustar. Cierro los ojos, me tapo los oídos, soledad voluntaria con la que aprendo a ser. El crecimiento espiritual equivale al crecimiento personal, y este último es el que realmente importa. De vez en cuando, interrumpo la meditación y bajo al infierno para distraerme y visitar algunos viejos amigos. Y así, estiro las piernas, que siempre es bueno relajarse y hacer ejercicio. Comentario bastante paradójico que me hace reaccionar: Pero si está muerto. Ya sé que morí, replica Diógenes pero quién sabe si algún día me resucitan sin permiso o algo parecido. Tú sabes que la ciencia avanza vertiginosamente. continua en ... http://editorialamarante.es/libros/novela/la-divina-tragedia
La divina tragedia
editorialamarante.es
Autor: Ignacio Garduña, Género: Novela crítica y social, Sinopsis: En un viaje al infierno lleno de aventuras y encuentros reveladores se descubren paso a paso las respuestas a ciertas preguntas que siempre inquietaron al autor.
134 months ago
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